jueves, 8 de septiembre de 2016

TERTULIANOS POR EL MUNDO: JACA. Pepe Lasala.

-Si subes el volumen lo disfrutarás dos veces-

Hoy en nuestra Tertulia, tomamos rumbo hacia el Alto Aragón y nos vamos a la ciudad de Jaca, en la provincia de Huesca, una localidad donde el colorido de su entorno natural brilla con luz propia.


Antes de nada, hay que destacar alguna que otra curiosidad considerada de gran interés, como que Jaca fue la primera capital del Reino de Aragón allá por el año 1.077, o que incluso tuvo como moneda propia el llamado "Sueldo Jaqués", con el que se controló la economía aragonesa hasta el siglo XIX, algo que puede contemplarse iconográficamente en alguna de sus calles.


Lo mejor de todo al llegar a la ciudad, es darse un buen paseo para apreciar la belleza de todos sus rincones, donde calles y plazas se exornan con una elegancia digna de admirar. Vamos allá...


La Catedral de San Pedro es una de las primeras en España que presenta estilo Románico. Si entramos por una de sus puertas laterales, podemos apreciar que Jaca también tuvo unidad de medida propia, pues está ahí tallada, siendo equivalente aproximadamente a unos setenta y siete centímetros.

Su interior está decorado con escenas bíblicas, así como con el llamado "ajedrezado jaqués", que también está presente a lo largo del Camino de Santiago. En cuanto a sus capillas, destaca entre otras la de Santa Orosia, Patrona de la Ciudad. 


En cuanto a la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Regional, Jaca cuenta con catorce Pasos repartidos en nueve Hermandades, algunas de ellas con cierta antigüedad. Así, hermandades como la Piedad o la Sangre de Cristo fundadas en el siglo XVIII, y la de la Oración en el Huerto a principios del XIX, dotan de cierto aire clásico a los días grandes, donde advocaciones como la del Cristo de la Salud de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, cuentan con gran devoción entre los fieles.


Y ahora si os parece, antes de continuar, vamos a hacer una paradita gastronómica, puesto que Jaca, además de tener una muy buena oferta de platos típicos como el jabalí, el cordero asado o la liebre guisada entre otros, cuenta con gran número de bares y tabernas donde las tapas tienen su protagonismo.


Y si hablamos de dulces, ni que decir tiene el arte y la solera que tienen las confiterías en la ciudad, donde resaltan, a gusto de quien aquí suscribe, delicias como "las patatas de Jaca", "el pastel jaqués", "las rocas del pirineo" o "los lacitos".


Continuando nuestra visita a Jaca, es obligado darse un paseo por La Ciudadela, una fortificación de finales del siglo XVI declarada Monumento Histórico-Artístico, que en la actualidad cuenta en su interior con una pequeña capilla y un museo de miniaturas militares, sirviendo su foso para el descanso de ciervos. Merece mucho la pena rodearla por las bonitas vistas de sus alrededores.


Y ya para terminar un fin de semana inolvidable, no hay nada mejor que perderse por sus calles en la anochecida, así como disfrutar de sus terrazas interiores.